miércoles, 3 de julio de 2013

La medalla dorada que nos falta

Muy buena noticia para nuestro deporte y nuestro país que Buenos aires sea sede de los juegos olímpicos de la juventud del 2018. Gran trabajo fundamentalmente del Comité Olímpico Argentino que todo el año trabaja difundiendo el olimpismo en todo el país. 
 
La medalla dorada que nos falta

Este año, en septiembre se viene la Asamblea internacional del COI y tendrá como sede del órgano de decisión más importante del Movimiento Olímpico a nuestra ciudad, si esto se le suma a los juegos de la juventud y la posible confirmación de los juegos panamericanos en La Punta 2019, vamos a estar repletos de grandes desafíos para nuestro deporte. 
 
La noticia tuvo una gran repercusión en la reacción de muchos políticos que intentaron apropiarse de la designación de la Ciudad de Buenos Aires como sede del evento. Tanto el kirchnerismo como el macrismo quisieron posicionarse como los responsables del logro. Los primeros tienen que saber que si bien hubo un incremento en los resultados del desempeño de nuestros deportistas en el mundo, se debió no al escaso presupuesto que maneja la secretaría de deporte sino al que recoge el ENARD por el impuesto a la tarifa de la telefonía celular. Si bien este ente tiene un manejo mixto en su dirección con miembros del COA y del estado, nació como una iniciativa de Gerardo Werthein al hacerse cargo del Comité Olímpico Argentino como su presidente. Va a ser complicado poder impulsar el deporte desde el estado mientras su presupuesto este atado al que recibe el ministerio del cual depende, el de desarrollo social, y mientras existan los niveles extremos de burocratización a la hora de entregar becas y destinar recursos para equipamientos de nuestros deportistas.

Por el otro lado, el PRO viene abordando al deporte con una lógica similar con el que aborda la educación, la cultura, y la salud. Los Polideportivos se caen a pedazos, renuncian profesores ante el mal pago y el sistema de contrataciones. También hay cursos y prácticas deportivas que ahora requieren el pago de una cuota, mientras llueven las críticas cada vez que se rompe una caldera en una pileta y tardan en reponerla. La escasa cantidad de complejos y de cupos hacen que las colas para la inscripción y la numerosa lista de espera sea un escenario que se repita cada verano.
Es necesario que de una vez, y teniendo en cuenta estos desafíos, se avance en la discusión de una política deportiva que aborde de forma integral la inclusión, la formación y competencia.
En esto entra la necesidad de que tenga lugar en la curricula escolar un espacio para poder difundir lo que es el Movimiento Olímpico y sus valores de solidaridad, de trabajo en equipo, de esfuerzo y de superación, entre otros.

También es importante rediscutir el rol del profesor de Educación Física que está atado a tener que hacer correr a los pibes en esa hora de gimnasia y nada más, porque después el director de la escuela no se quiere hacer cargo de alguna lesión que pueda tener un alumno por alguna caída o algún esfuerzo por haber hecho algo más que correr y jugar un rato al fútbol.

Si hablamos de formación también hay que mencionar la correspondiente a la preparación y a la posibilidad de que los deportistas puedan estar acompañados por un equipo médico y un equipamiento justo para llevar adelante sus entrenamientos. Si hablamos de competencia es importante la participación en torneos internacionales que puedan servir como preparación para mundiales y Juegos Olímpicos, que hasta la creación del ENARD resultaba muy complicado para el grueso de nuestros deportistas.

Y por último, y lo más importante, es ver al deporte como una forma de abordar la inclusión. En un país donde un millón de chicos no estudian ni trabajan, el deporte tiene la posibilidad de extender ese futuro que a veces acorta el contacto en la calle con la droga y la violencia. La planificación de entrenamientos, torneos y competencias, sumado a una preparación física y espiritual ayuda en ese sentido. En lo cotidiano, esto debe verse complementado con una mayor integración entre el desarrollo deportivo de los colegios, universidades y polideportivos.
 
Tenemos la posibilidad de llegar a estos desafíos con una política deportiva en serio, con un deporte que sea más inclusivo, que tenga mayor extensión y que tenga un lugar más importante en nuestra sociedad. Cuando tengamos eso presente y lo podamos plasmar en serio vamos a ganar la medalla más dorada de nuestra historia. Solo falta voluntad política.

Luis Pelaez

Publicado en 
http://www.thetgpost.com/index.php/deportes/-deportes/18841-la-medalla-dorada-que-nos-falta