Muy
buena noticia para nuestro deporte y nuestro país que Buenos aires sea
sede de los juegos olímpicos de la juventud del 2018. Gran trabajo
fundamentalmente del Comité Olímpico Argentino que todo el año trabaja difundiendo el olimpismo en todo el país.
Este
año, en septiembre se viene la Asamblea internacional del COI y tendrá
como sede del órgano de decisión más importante del Movimiento Olímpico a
nuestra ciudad, si esto se le suma a los juegos de la juventud y la
posible confirmación de los juegos panamericanos en La Punta 2019, vamos
a estar repletos de grandes desafíos para nuestro deporte.
La noticia tuvo una gran repercusión en la reacción de muchos políticos que intentaron apropiarse de la designación de la Ciudad de Buenos Aires como sede del evento. Tanto el kirchnerismo como el macrismo quisieron posicionarse como los responsables del logro. Los primeros tienen que saber que si bien hubo un incremento en los resultados del desempeño de nuestros deportistas en el mundo, se debió no al escaso presupuesto que maneja la secretaría de deporte sino al que recoge el ENARD por el impuesto a la tarifa de la telefonía celular. Si bien este ente tiene un manejo mixto en su dirección con miembros del COA y del estado, nació como una iniciativa de Gerardo Werthein al hacerse cargo del Comité Olímpico Argentino como su presidente. Va a ser complicado poder impulsar el deporte desde el estado mientras su presupuesto este atado al que recibe el ministerio del cual depende, el de desarrollo social, y mientras existan los niveles extremos de burocratización a la hora de entregar becas y destinar recursos para equipamientos de nuestros deportistas.
Por
el otro lado, el PRO viene abordando al deporte con una lógica similar
con el que aborda la educación, la cultura, y la salud. Los
Polideportivos se caen a pedazos, renuncian profesores ante el mal pago y
el sistema de contrataciones. También hay cursos y prácticas deportivas
que ahora requieren el pago de una cuota, mientras llueven las críticas
cada vez que se rompe una caldera en una pileta y tardan en reponerla.
La escasa cantidad de complejos y de cupos hacen que las colas para la
inscripción y la numerosa lista de espera sea un escenario que se repita
cada verano.
Es
necesario que de una vez, y teniendo en cuenta estos desafíos, se
avance en la discusión de una política deportiva que aborde de forma
integral la inclusión, la formación y competencia.
En
esto entra la necesidad de que tenga lugar en la curricula escolar un
espacio para poder difundir lo que es el Movimiento Olímpico y sus
valores de solidaridad, de trabajo en equipo, de esfuerzo y de
superación, entre otros.
También
es importante rediscutir el rol del profesor de Educación Física que
está atado a tener que hacer correr a los pibes en esa hora de gimnasia y
nada más, porque después el director de la escuela no se quiere hacer
cargo de alguna lesión que pueda tener un alumno por alguna caída o
algún esfuerzo por haber hecho algo más que correr y jugar un rato al
fútbol.
Si
hablamos de formación también hay que mencionar la correspondiente a la
preparación y a la posibilidad de que los deportistas puedan estar
acompañados por un equipo médico y un equipamiento justo para llevar
adelante sus entrenamientos. Si hablamos de competencia es importante la
participación en torneos internacionales que puedan servir como
preparación para mundiales y Juegos Olímpicos, que hasta la creación del
ENARD resultaba muy complicado para el grueso de nuestros deportistas.
Y
por último, y lo más importante, es ver al deporte como una forma de
abordar la inclusión. En un país donde un millón de chicos no estudian
ni trabajan, el deporte tiene la posibilidad de extender ese futuro que a
veces acorta el contacto en la calle con la droga y la violencia. La
planificación de entrenamientos, torneos y competencias, sumado a una
preparación física y espiritual ayuda en ese sentido. En lo cotidiano, esto debe verse complementado con una mayor integración entre el desarrollo deportivo de los colegios, universidades y polideportivos.
Tenemos
la posibilidad de llegar a estos desafíos con una política deportiva en
serio, con un deporte que sea más inclusivo, que tenga mayor extensión y
que tenga un lugar más importante en nuestra sociedad. Cuando tengamos
eso presente y lo podamos plasmar en serio vamos a ganar la medalla más
dorada de nuestra historia. Solo falta voluntad política.
Luis Pelaez
Publicado en
http://www.thetgpost.com/index.php/deportes/-deportes/18841-la-medalla-dorada-que-nos-falta