Monte Carlo es quizás la localidad más famosa del
Principado de Mónaco. Es conocida por su casino, el juego, el glamour y
por competencias deportivas que organiza. Su paisaje, entorno y su
organización social y política, hace que cualquier actividad que se
realice en ese perímetro no sea llevada a cabo sin saber que se está en
un lugar único.
Mónaco es uno de los 5 estados
más chicos del mundo. En su génesis, estuvo habitado por tribus,
pasando luego por griegos, romanos y otros pueblos de la antigüedad,
como los fenicios. Luego, los griegos la dominaron con el nombre de Monoikos. En el siglo I, Mónaco fue completamente cristianizado y luego paso a diversos pueblos bárbaros como francos y lombardos. Cayendo en manos del Sacro Imperio Romano Germánico y finalmente a la República de Génova hasta 1297, año desde el que la familia Grimaldi gobierna el país hasta la actualidad, legitimándolo en 1419.
Actualmente,
el principado está representado por Su Alteza Serenísima Albert II
(Alberto Alejandro Luis Pedro de Grimaldi). Con sus 51 años, es el jefe
de la Casa Grimaldi y el actual príncipe soberano del Principado de Mónaco. Es el segundo hijo y único varón de Raniero de Mónaco y la actriz estadounidense Gracua Patricia de Mónaco y se convirtió en Príncipe Soberano de Mónaco tras la muerte de su padre el 6 de abril del 2005.
En
este lugar, se estila que el príncipe concurra a los eventos deportivos
que organiza la ciudad. Así, es que se lo suele ver entre los palcos,
mirando atentamente el desarrollo de cada una de las competiciones.
El
paisaje del lugar dibuja aguas pintadas con el azul más cristalino que
un pintor haya podido crear. Ese mar, el Mediterráneo, sostiene sobre su
superficie una inmensa cantidad de yates, barcos, lanchas, propiedades
de la gente del más alto jet set. Otras atracciones visuales son los
Alpes marítimos, que pareciendo que tocan el cielo con sus puntas,
ayudan a crear una postal casi única.
Entre
todo eso, una pelotita amarilla rebota sobre una superficie anaranjada
desde donde en cada pique se levanta polvo: polvo de ladrillo. En cada
uno de esos rebotes, desde soberanos hasta ciudadanos ven, con absoluto
silencio, como pica hasta que finalmente es impactada para desarrollar
algo que cautiva, por 7 días, a todos los que se encuentren en esa
región: Un partido de tenis.
*Artículo escrito en Abril del 2009
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